Siento la necesidad de escribir.

Mis dedos recorren el teclado sin pensar en las palabras que llegan, marcan mis sentimientos y expresan todo lo que mi boca no logra hacerlo, pues es con letras que se expresarme mejor.

¿Qué ha ocurrido últimamente? ¿Qué ha pasado con las palabras que se derramaban día a día en mi vida, como el vino en las buenas fiestas?

No lo se, poco a poco, en el olvido del Internet y las presiones de la vida, aquello que es mi salvación fue olvidado.

Escribir es mi vida, lo es, es un elixir. Me ayuda a mantenerme en pie y seguir día a día luchando con todo lo que la vida me lanza, me ayuda a ser quien soy y a dejar salir todas las ideas que me inundan de vez en cuando.

Pero no lo he hecho, y ahora me siento desfallecer, mientras por fin escribo con sinceridad todo lo que me ha estado torturando últimamente.

Mi vida no ha cambiado, y sin embargo, el hecho de haber dejado de escribir me parece estar comiendo las entrañas, tal vez mis relatos no sean los mejores, pero hago el intento.

Lo cierto es que no podría llamarlos míos, no de una forma tan directa como aquello.

Cada vez que me siento frente a esta pantalla y mis dedos se colocan en el teclado, es como si algo o alguien se sentara a mi lado y me narrara todo, las ideas pasan por mi cabeza, fugaces, sin motivo aparente.

La historia se desarrolla e incluso me sorprende a mí, que paso a ser un espectador más, en vez de la persona que lo escribe.

Dejo de ser una persona para convertirme en una herramienta, por la que circulan ideas, vidas y realidad.

Dejo de ser hombre o mujer para ser simplemente quien soy….

Y todo eso lo perdí.

De una u otra forma lo deje olvidado por las distracciones, la soberbia, la falta de tiempo, y el Internet que ha consumido gran parte de mi voluntad.

Ahora estoy aquí, y he decidido cambiar eso, aunque sea solo de forma terapéutica, escribiré una vez mas, y renaceré de lo que ahora son mis cenizas.

Porque no pienso perder sin pelear, no pienso dejar que todo lo que me importa desaparezca.

A aquellas personas que estuvieron ahí mientras dejaba fluir mis ideas, que me apoyaron, que me dieron ánimos y que esperaron pacientemente mis relatos, lo siento.

Se que los traicione, y que hice algo terrible al dejarlos esperando por algo que nunca fue continuado.

Lo se muy bien, y es algo que no dejo de reprocharme.

Aquí estoy, y pienso cambiar eso.

Lo intentare una vez mas, pero se que esta vez, no he de fracasar.